miércoles, 28 de abril de 2010

DÍA 101

Día 101
Nos levantamos con la intención de no hacer nada en todo el día, y así lo hicimos. Viendo seriecitas, leyendo un poquito del Libro del estilo andaluz del SAS o como coño se llame. Nos hicimos de comer una carnecita con mostaza, rica rica.
Por la noche, había partido del Barcelona contra el Inter, así que nos pusimos todos en el salón a verlo, la primera parte, la segunda la vimos en Nellys. Salimos a tomarnos la última cerveza con Josef y Simon, que se iban al día siguiente temprano. Así que fuimos a Cave, que estaba vaciillo y estuvimos allí un rato, no mucho tiempo porque no había mucho que hacer. Volvimos a la residencia y alguien hizo palomitas, estuvimos conversando un rato y comprobando los vuelos, y nos acostamos, tristes por la marcha de los austriacos, contentos pues quedaba menos para volver a casa.

DÍA 100

Día 100

Día de celebración, día 100.

Hospital, último día. Me levanté temprano para ir de mañana, la Alba se quedó durmiendo para ir de tarde.
Estuve en urgencias toda la mañana, sin apenas nada que hacer. Lo primero que vi, como ponían una sonda nasogástrica, me mareé y me tuve que ir al baño, que malita me puse. Estuve con dos alumnas, muy simpáticas, que incluso hablaban en inglés delante de mí para que me enterara.La mañana se pasó lenta y pesada, cuando Alba llegó a la 1 nos quedamos sentadas en la sala de enfermeras y poco a poco llegó la hora de salir, mi salvación. Llegué al hostel y me encontré con Josef todavía más malo que un perro el pobre, empastillao vivo que iba, y yo me puse a prepararme la comida y luego me eché un rato. Pasé la tarde en el ordenador, poniendo al día el blog y haciendo cosillas, y cuando llegó Alba, mucho más pronto de lo que me esperaba, nos pusimos a ver series, cenamos, y nos acostamos a una hora prudencial, tranquilamente como todo lo que hacemos en nuestra vida.

DÍA 99

Día 99
Nos levantamos tarde, y eso que el día anterior nos acostamos pronto, por lo menos yo. Pero eso de dormir lo que te de la gana, sin preocupación por la hora al día siguiente, es lo mejor del mundo.
Comimos y descubrimos que los austriacos seguían en la residencia, su vuelo seguía sin poder salir, así que allí estaban desesperaitos vivos sin saber lo que les depararía el destino.
Estuvimos todo el día ociosas, sin nada que hacer, viendo series y películas. Por la tarde me dijo Josef que si me quería ir a la bolera, que iban a ir con los estudiantes de agricultura de Savonia, pero no tenía yo cuerpo de ir a ningún lado. Así que me quedé en el hostel, y me extrañó verlo volver tan pronto, con peor cara que los pollos del Pirkka, se estaba poniendo malo, se le notaba a kilómetros. Menos mal que como buena enfermera le proporcioné Burana en cantidades industriales y le di consejos para pasar la malura, de los que cogió solo algunos, y era gracioso ver como se paseaba con el gorro y la bufanda por todo el hostel.
Pero nosotras a lo nuestro, nos fuimos a la cama pronto porque al día siguiente teníamos nuestro último día de hospital, vale, nos acostamos pronto, pero fue día de filosofar, y terminamos durmiéndonos bastante tarde a merced de lo que nos depararía el siguiente día.

miércoles, 21 de abril de 2010

DÍA 98

Día 98


Sábado

Me desperté tan tarde como pude, serían casi las 3, después de acostarnos ayer tarde despidiendo a las rusas.
Comimos y por la tarde nos pusimos a ver una peli, sobre monopatines y mierdas, estretenía que estaba.
Por la noche no salimos ni nada, estaba reventada después de haber salido miércoles, jueves y viernes, así que nos quedamos viendo películas y series, nos fuimos a la cama y me quedé dormida, y solo recuerdo que tuve sueños extraños, pero yo a lo mío que es dormir, y al día siguiente sería otro día.

DÍA 97

Día 97


Lección aprendida: no contarle nada más a Ángel en la vida.

No serían ni las 9 de la mañana, cuando me sonó el móvil. ¿Quién era? Heini, que Ángel le había contado lo de Satu y como no había ido a la universidad, estaba preocupada por ella. Me hizo relatar los acontecimientos del día anterior, resaca en cabeza, boca seca, y por teléfono, seguro que muchas palabras se quedaron en el aire, pero es que no son maneras de hacer las cosas.
Tras la llamadita, me fui a dormir otra vez, hasta la 1 o así. Entonces nos levantamos y preparamos la comida: unos canelones que hice, con atún, muy ricos. Invitamos a Josef a comer, pues no se habían ido debido al volcancito de los cojones.
Por la tarde relax, un poquito de series y a las 6 vinieron Sanna y Sabina, nos íbamos a cenar y a la bolera, por ese tema de las familias. Nos despedimos de las polacas, que se iban esa noche, abrazos y besitos para todas y nos ruimos.
Fuimos a Rosso a comernos una pizza y luego a la bolera, Alba y yo dándolo todo pero las que menos puntos hicimos. Pero lo pasamos teta.
Luego por la noche a salir, nos vestimos y bebimos un poco, el Salmiakki ya se iba acabando y el Beefeater lo mismo. Era la última noche de las rusas, y nos hicieron un regalo, una matriuska o como se diga o escriba, que seguro que le encantará a mi madre. No en serio, muy majas las dos.
Salimos a Cave primero, estuvimos allí un rato y luego al Bepop, donde había un streptease de tíos petados, vestidos con ropas ridículas, enseñando carne, vaya lo que viene siendo un streptease, solo que aquí estaba Sabina subida a un altavoz gritando como una loca cosas en finlandés, que supongo serían el equivalente español a quiero un hijo tuyo y esas cosas. No nos fuimos muy tarde, las rusas debían coger el tren a las 4.48, así que nos fuimos a la residencia y esperamos la hora, luego nos fuimos a la estación a despedirlas, con Josef y Simon, y el amigo de Katy, que creemos que luego se fue de putas con un amigo. Son solo suposiciones, pero quién sabe, pueden ser verdad.
Abracitos y lágrimas, últimos fumetas, las vimos alejarse en el tren, volvimos a la residencia y nos acostamos, cansadas, porque estábamos reventadas.

DÍA 96

Día 96


Nos levantamos tardecito, después de la juerga del día anterior.
Hoy era el último día de la gente aquí, o al menos eso se suponía. Nos levantamos y comimos algo, estuvimos en el hostel sin hacer nada y a eso de las 5 empezaron a llegar los tutores en su último día de tutoreo oficial.
Nos íbamos a Hapaaniemi, a la sauna y a cenar. Así que Alba y yo, precavidas, nos preparamos nuestras petaquitas y nos montamos en el bus.
Llegamos al lugar y nos sirvieron la cena, una carne con verduras y ensalada, que estaba bastante buena, y cada 15 minutos visitas al baño y paseos a traguitos de Salmiakki, se fue pasando la tarde y entonces llegó el momento de los juegos chorras, que tanto gustan aquí en Finlandia, de la mano de los animadores de fiestas que era la primera vez que veíamos.
El caso es que después de todo aquello, llegó la hora de la sauna.
Así que allí me fui, con las polacas y las tutoras, desnudicas que estábamos todas. Un rato en la sauna y nos fuimos al lago, previa foto con toalla, nos metimos en pelotilla picá, congelada que estaba el agua, pero la experiencia desde luego mereció la pena. Otra vez sauna, otra vez lago y a la ducha, tras la cual me fumé un cigarro solo con la toalla liada, mirando el lago, fresquito, porque hacía fresquito, pero yo estaba agusto y tranquila. Entonces me vestí y volví dentro con Alba y los demás, los chicos se fueron a la sauna y las polacas estaban de los nervios, porque cierto volcán islandés había erupcionado y se estaban cancelando los vuelos a toda Europa desde Helsinki. La Quinta casi llorando la pobre, y los austriacos con el mismo problema pero tranquilos que estaban.
Entonces llegó el momento de las despedidas, todos los tutores se pusieron en fila y uno a uno fuimos despidiéndonos y agradeciendo su ayuda durante estos meses. Todo bien, Anni, Ansku, Sabina, Heini, Emmi todavía, pero cuando llegué a la bajita rubia, que era la primera vez que veía, pues muchas gracias hija pero no tengo ni la menor idea de quién eres. Y ya cuando llegué al Mejide, él me fue a dar la mano, yo a dar un abrazo, que ni sí ni que no, la tristeza fue máxima.
Después de la emotiva despedida, nos volvimos a subir al bus y volvimos rumbo al hostel. Llegamos y Svetlana con su habitual "girls.. what time.. you go out?", salimos un rato, no mucho.
Primero Cave, un rato allí, luego Aleklub, y aquí pasó una de las cosas más por la cara que me podían pasar en mis últimos días de estancia en Finlandia.
Resulta que la Roneanta 2 estaba increíblemente ciega esaa noche, y en agún momento le pregunté que qué tal estaba, y ella me respondió: "si muriera hoy, a nadie le importaría". Y yo claro, con escucha activa, empatía, afronté la situación. Que no mujer, que tienes a tu familia, a tus amigos, la escuela, etc etc. Y ella erre que erre, me llevó al baño y hablamos allí un rato, me dijo que estaba mal, hice un hidalgo con la cerveza y le llené el vaso de agua, me metí a mear y escuché el típico ruido de cuando se rompe un vaso, salí y vi que se iba corriendo del baño. Pues nada, salí y me la veo al rato con cara de desesperación y me enseña los brazos, me dice "¿he hecho yo esto?". Cortecitos, pero epidermis y poco más, de esos para llamar un poquito la atención. Así que me la volví a llevar al baño y me empezó a contar su patética vida, que hacía años que no hacía eso, que no sabía que había pasado, que nos iba a echar mucho de menos, que si tal que si cual, me tiré como media hora en el baño con ella, Josef y Tom ya preocupados que no sabían donde estaba, entonces salí y nos fuimos, no sin antes contarle la situación a Ángel.
Caminamos al hostel y cuando llegamos me fui a la cama, a eso de las 4 de la mañana, picada porque me había robado mi tiempo una histérica, y ya sé que esos términos no se usan en tono peyorativo para hablar de alguien, pero es que lo es, solo quiere llamar la atención. Gracias, he muerto un poco por dentro.

lunes, 19 de abril de 2010

DÍA 95

Día 95


Miércoles.

Nos levantamos listas y preparadas para un día de hospital. Tal y como nos levantamos nos volvimos a acostar, mucho que hacer para perder el tiempo en urgencias.

Así que nos levantamos unas horas más tarde, a las 12 o así y nos pusimos a estudiar, el examen era hoy y lo llevábamos bastante mal.

Estuvimos todo el día dándole al cerebelo, al tronco del encéfalo, al par nervioso nº3, el de los ojos, que manda más que nadie. Nos hicimos pruebas para detectar anomalías del encéfalo, pero no descubrimos nada extraño, así que seguimos a lo nuestro y cuando ya estábamos hartas, nos pusimos a ver series.

A eso de las 8 dejamos los apuntes, nos pusimos a ducharnos y hablar con la familia, porque nos esperaba una noche de lo más movidita.

Resulta que era miércoles, y como cada miércoles, tocaba salir, y además era un día especial, pues era el último miércoles de la gente. Pero el examen era a las 11.30, así que no teníamos más remedio que empezar a beber y hacer el examen borrachos. Toda una experiencia.

Empezamos a beber, que si una sidrita, que si un vodka, que si un cigarrito, y cuando estuvimos contentillos, nos bajamos a la habitación de Tom para hacer el examen en cuestión.

Y allí estábamos, los 3 sentados en los cómodos sofás del Cara Alobao, ordenadores en mano, Alba usando el de Ewa en polaco, y Heini grabando el momento.
Cuando empezó el examen todos nerviosos, fuimos buscando las preguntas al tiempo que yo gritaba "¡que las mías están desordenadas!". Al final salió bien, 7 de 10 aciertos, aprobados, y contentos nos fuimos a seguir bebiendo, y llegó la hora de salir.
Fuimos a Cave con nuestras petaquitas, que no falten nunca más. Entramos a Cave y fuimos al baño directas. Y allí nos encontramos una imagen de lo más grotesca: Ewa con el labio reventado, que el Rufinillo le había dado un codazo y tenía un corte profundillo, así que decidimos acompañarla al hospital. Fuimos la 6, y sólo entré yo con Ewa, después de pasar por el hostel, a coger la documentación.
Allí pues nada, vino el médico después de que la enfermera no estuviera muy segura de cómo actuar, y dijo que no necesitaba puntos, a casa y ya te mandaremos la factura.
Así que nos fuimos, esta gente al hostel y Alba y yo de vuelta a Cave, previa parada a mear detrás de una columna cual perrillos, y varios tragos de Salmiakki.
En Cave estuvimos bailando, derrochando estilo, estuvimos allí hasta que cerró y ya luego nos fuimos al Bepop un rato, donde unos chicos muy simpáticos nos dieron champán, seguramente con alguna droga sedante para violarnos después, pues según Ángel eran niños peleah, pero no hicimos caso. Llegó la hora en que nos fuimos, Alba se fue con Svetlana a comerse un showarma, así que me fui al hostel y me metí en internet. Cuando ví que Ewa había visto una aurora boreal de vuelta del hospital, decidí salir a buscar yo una también. Lo único que encontré fue a Alba y a los demás que llegaban, con cara de desconcierto al verme vestida y en la calle diciendo que iba a buscar auroras boreales. Aún así Alba se unió a mi causa, solo a little, porque nos fuimos a la cama en breve a dormir.