martes, 26 de enero de 2010

DÍA 13: PRIMER DÍA DE ENSAYOS

Día 13

Nos levantamos tardecillo, pa no perder la costumbre.
Fuimos a comprar porque el día anterior, Alba y Berta olvidaron algunas cosas, debido a la emoción de la maleta y los incidentes ya relatados. Era un nuevo día soleado, así que decidimos hacer algo impulsivo: ¡salir con gafas de sol a la calle! pero que vamos, no hacían mucha falta. Pero hace ilusión, hacía más de una semana que el sol no nos pegaba así. Cuando estábamos en el Maxi, recibimos la llamada de Marjatta, nuestra profesora de Savonia, la cuál decía que nos iba a hacer una visita al Hostel pues debía hablar con nosotros. Así que volvimos, y nos pusimos a hacer la comida: macarrones boloñesa, riquísimos. Pero aún nos quedaba un rato para comer, pues la susodicha Marjatta nos dijo que vendría por la tarde, pero claro, no contamos con el factor aquí-en-Finlandia-tenemos-horarios-que-dan-risa, pues por la tarde significaba que a las 2 iba a estar en la residencia. Así que hicimos la comida y la dejamos preparada, para no empezar a comer y que llegara esta mujer y nos jodiera el asunto. Pero volvió a llamar, que se iba a retrasar un poco. ¿Cuánto es un poco?. Pues no lo sabíamos, así que decidimos no comer hasta que llegara, eran ya las 2.30 y teníamos bastante hambre, pero esperamos. Cuando llegó, a eso de las 2.45, nos empezó a hablar de cosas importantes, pero nuestro estómago no paraba de sonar. El hambre que pasamos aquel día no fue normal. La señora debió de pensar que nosotros, españoles, tenemos sus mismas costumbres y cuando no tenemos nada que hacer comemos a las 11 de la mañana, no sospechaba que moríamos por esos macarrones. Cuando decidió por fin irse, bajamos y devoramos la comida, a eso de las 3.30. Demasiado tarde incluso para nosotros. A esa hora las polacas están cenando ya.
Después de comer, Alba y Berta salieron a fumar, usando una nueva modalidad de fumeteo: sacar una silla y sentarse al fresco. Lo más inteligente que puedieron hacer. Ahí estaban, las dos tranquilitas disfrutando de un cigarro, este día era viernes, así que tenían derecho a ¡7 cigarros!.
Después, siesta, pa no perder las costumbres. Y tras la siesta vino algo interesante. El miércoles que viene tenemos unas jornadas internacionales y tenemos que preparar una presentación en powerpoint sobre España, y hacer algo típico español. Y... ¿qué hay más típico español que...? ¡unas sevillanas!. Nos pusimos manos a la obra a ensayar, puesto que no somos muy entendidos en la materia. Alba de profesora, y Berta y Ángel de alumnos. Al primer revoloteo, Berta decidió retirarse, más tarde la convencerían para volver.
Cuando estábamos ya rennnndíos, harrrrticos de vivir, decidimos dejarlo, y bajamos a la cocina, donde la rusa madre había preparado brownies. Pero no brownies cualesquiera, eran una especie de masa compacta intragable. Pero nos la comimos agradecidos. Estaban bastantes tutores, pues por la noche íbamos a salir. Alba prefirió quedarse a dormir, los demás nos fuimos a un sitio nuevo: Chaplin, un bar bastante más caro que nuestro Nellys, pero allí que nos sentamos un rato. Conocimos a un nuevo compañero de juergas, el portero de la sala de fumadores del Cave, un tipo muy majo. Luego pasamos por un par de bares más, nos encontramos con ¡el camarero de Nellys! un calvo muy majo, que nos invitó a cervecear a todos. Y aquí ocurrió algo maravilloso. Estando el Pepi, a partir de ahora Juani, a pico y pala con Berta, se encontró un paquete de tabaco, y no uno cualquiera no ¡28 cigarros para nuestro disfrute!. Se lo entregó a Berta, que se lo podría haber dado a nuestro amigo trisómico, que también fuma, pero se lo dio a Berta, que estará eternamente agradecida.
Después de esto, Esta gente se fue a casa de un aleatorio, y Berta decidió irse a casa, por el camino se le congelaron los pies, pero sobrevivió.
Y hasta aquí el día 13.

No hay comentarios:

Publicar un comentario